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CONSEJOS PARA EL CUIDADO DE LA PIEL

Lávese con moderación

Al lavarse, la piel se puede deshidratar, perder sus aceites e irritarse. Esto puede evitarse siguiendo el método correcto: la temperatura del agua nunca debe exceder de 38 ºC y los productos de limpieza cutánea solo deben aplicarse en pequeñas cantidades; por ejemplo, una gota del tamaño de un guisante es suficiente en el caso de los productos de Sebamed para la cara y las manos; las pastillas limpiadoras con o sin jabón solo deben frotarse 2 o 3 veces en las manos, a través de un paño o una esponja. Es preciso eliminar el producto limpiador inmediatamente después de su aplicación. Un tiempo de exposición mayor en la piel solo es necesario con ciertos productos. El producto limpiador tiene que eliminarse por completo. Al lavarse y secarse, no hay que frotar nunca la piel, sino dar toques suaves.


Dúchese con moderación

Al ducharse, la piel queda expuesta a un mayor estrés que al lavarse. Por eso, solo hay que ducharse una vez al día, y si se tiene la piel seca, únicamente cada dos o tres días. Las personas que se tengan que duchar más de una vez al día no deben permanecer más de 10 minutos en total bajo el agua. Lo ideal sería que la temperatura del agua fuera lo más baja posible, y que no sobrepasara nunca los 38 ºC. Alternar la temperatura del agua de caliente a fría, y viceversa, repetidamente estimula la circulación sanguínea y puede prevenir el envejecimiento cutáneo. Al ducharse, lo primero que hay que hacer es humedecer la piel. Después, hay que cerrar el agua y aplicar el producto limpiador. Basta con 2 a 3 ml para todo el cuerpo.

No hay necesidad de dejar reposar el producto limpiador sobre la piel. Para aclararlo hay que dedicar el doble de tiempo con el fin de eliminar por completo el producto de ducha de la piel. Esto también se aplica para el aceite de ducha. Al secar, no se frote nunca la piel; en vez de eso, séquela dando toquecitos.


Báñese con moderación

Bañarse supone una seria agresión para la piel. Las pieles normales solo pueden soportar un tiempo de baño máximo de 20 minutos a la semana, y las pieles secas aún menos. El agua nunca debe sobrepasar los 35 °C. La espuma o las sales de baño u otros suplementos únicamente deben utilizarse en cantidades pequeñas. Una ducha corta y con agua fría al final del baño elimina los productos de limpieza cutánea restantes. Para secar la piel, no la frote nunca; en vez de eso, séquela dando toquecitos, ya que es mejor para la superficie cutánea. Después de usar un aceite de baño no hay que secar la piel con una toalla, sino al aire. Una vez terminado el baño con o sin suplementos de baño, es preciso tratar la piel con una crema desde la cabeza hasta los dedos de los pies.


La técnica correcta para aplicar la loción

Para aplicar loción o crema, la piel debe estar seca. Las gotas de agua impiden que la crema pueda extenderse bien y alteran la capacidad de absorción de la piel. Además, solo aplicando la loción o crema de forma regular se consiguen efectos a largo plazo.


Cara

Se aplica sobre la mejilla una cantidad de crema que cubra la yema de un dedo. La crema se frota por la cara realizando movimientos circulares. ¡No hay que ejercer presión sobre la piel al hacerlo! Manténgase siempre a una distancia de aproximadamente 1 cm de los párpados y de los ángulos de los ojos. La crema se puede aplicar en los dos lados de la cara al mismo tiempo. Hay que empezar por la frente y desplazarse lentamente hacia ambos lados de la cara, aunque en esa zona debe usarse menos cantidad. Cada vez que trate la cara con la crema incluya también el cuello y el escote.


Zona de los ojos

Se aplica con la yema de un dedo una pequeña cantidad de crema especial para los ojos. Realizando movimientos circulares suaves y sin ejercer presión, se extiende cuidadosamente la crema por los párpados, desde los laterales hasta el nacimiento de la nariz. Si la piel ya ha absorbido la crema de la yema del dedo antes de terminar el movimiento circular, hay que aplicar una cantidad adicional. Como las cremas para los ojos suelen ser caras, no hay que empezar nunca con una cantidad grande, que podría no ser del todo necesaria.


Cuerpo

Aplique una gota del producto de tratamiento sobre la palma de la mano, extiéndala entre ambas manos y frótela realizando movimientos circulares por el cuerpo. Empiece por la parte inferior del muslo del lado derecho y siga hacia arriba; luego, repita este proceso con la otra pierna. Cuando la loción corporal se haya absorbido completamente, échese otra gota en la otra mano. En general, la regla es la siguiente: cuanto más seca esté la piel y más fluido sea el producto de tratamiento, mayor será el nivel de absorción de la piel. Después de las piernas, frote la loción por los brazos, empezando por el lado derecho. Cuando termine con los brazos, hidrate el vientre realizando movimientos circulares amplios alrededor del ombligo. Luego, masajee las nalgas y la espalda. Por último, aplíquela en el pecho, empezando por el lado derecho. Si queda una película pegajosa de loción en la superficie de la piel, continúe masajeando.


Manos

Aplique una pequeña cantidad de crema en el interior y otra en el exterior de la mano. Frótese las manos como si estuviera lavándoselas, extendiendo uniformemente la crema por las ambas manos y entre los dedos. Siga así hasta que toda la crema se absorba por completo. Si todavía nota la piel seca, puede repetir el proceso. En caso de haber aplicado demasiada crema, la que sobra se puede distribuir por la parte inferior de los brazos o dando toquecitos.


 
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