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El rincón de la piel sana

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¿Tu pelo ha cambiado de ser liso a rizado? Te contamos por qué

Todos tenemos un tipo de cabello que nos viene dado por genética: pelo liso, rizado, fino o con volumen, entre otras tipologías. Pero, según la etapa por las que pasa nuestro cuerpo como cambios hormonales, momentos de estrés o si se toma alguna medicación específica, pueden ocurrir cambios que afecten a la estructura y apariencia de nuestro pelo.

Son muchos los casos de personas que han tenido el cabello liso o lacio de nacimiento, pero en un momento determinado de su vida se empieza a ondular o se lo notan más encrespado o con volumen. Estos cambios, entran dentro de la normalidad si se siguen unos hábitos saludables de estilo de vida, de todas formas, siempre recomendamos hacer un chequeo regular con tu dermatólogo para poder revisar todos los cambios en tu piel y cuero cabelludo de forma asidua.

A continuación, te mostramos 7 tipos de pelo (encuentra el tuyo) y cómo pueden afectar procesos hormonales, de estilo de vida, cambios en el uso de productos para cuidar tu cuero cabelludo… que pueden estar ocasionando estos cambios en la estructura de tu pelo sin que te des cuenta.

1. Pelo seco

Cuando el cuero cabelludo sufre deshidratación y sequedad, el cabello también suele verse afectado. Un lavado frecuente, un champú fuerte y deshidratante, los productos para el peinado, la decoloración, las permanentes, un secado frecuente y demasiado caliente, el sol y el aire seco... todos estos factores pueden deshidratar el cabello. Debido a su superficie porosa, el pelo dañado es más vulnerable. Los signos de un pelo dañado son falta de brillo, estructura pajiza, aumento de carga electrostática, mayor dificultad para peinarlo y una superficie áspera. El problema puede resolverse con un champú suave, como Sebamed champú ultrasuave, y evitando los factores mencionados anteriormente.

2. Pelo áspero y sin brillo

La deshidratación y la inflamación, además del daño en la estructura del pelo, hacen que su superficie se vuelva áspera. En este caso, las células del pelo no son planas ni contiguas; se separan de la cutícula del pelo igual que la piña de un abeto en días secos. La luz se refleja de forma irregular, dando al pelo un aspecto apagado y frágil. Al peinarlo, la diseminación de las células del pelo puede aumentar el riesgo de daño en la estructura del pelo. En ese caso, pueden penetrar los contaminantes y el agua puede filtrarse con mayor facilidad, por lo que el pelo puede deshidratarse. Un lavado cuidadoso puede proteger el pelo. Con un champú suave e hidratante, una temperatura baja del agua y evitando el uso de secador de aire caliente o planchas para rizos, es posible proteger el pelo y conseguir que recupere el brillo.

3. Puntas abiertas y cabello quebradizo

Las puntas se abren si la capa externa del pelo (cutícula) se daña por influencias mecánicas y se ve afectado el córtex situado debajo. Las puntas y la estructura del pelo están expuestas principalmente a influencias mecánicas o ambientales. Una vez abiertas, el problema puede afectar a todo el pelo. Un estrés intenso en la estructura del pelo puede hacer que todo el pelo esté quebradizo. Las puntas abiertas son especialmente susceptibles. La deshidratación, el sol, los productos para peinado dejados durante toda la noche en el pelo, los tintes, las permanentes, los champús agresivos, el secador de aire caliente y las planchas para rizos, los peines de púas puntiagudas o los adornos para el pelo pueden abrir las puntas. Los champús suaves con un pH de 5,5 y agentes activos protectores pueden aumentar la resistencia y, de este modo, reparar el pelo dañado. Sin embargo, hay daños que solo se solucionan con un nuevo corte de pelo.

4. Cabello fino

El grosor del pelo está determinado genéticamente. El cabello fino tiene poco volumen y se pega al cuero cabelludo. No obstante, el volumen puede aumentar con productos cosméticos y peinados. No obstante, estos productos no deben hacer el pelo pesado ni atacar su estructura. El pelo fino es sensible y susceptible de deshidratación y daños en su estructura y, por tanto, siempre debe lavarse con un champú suave. Los cambios en la raíz del pelo que pueden alterar el crecimiento del pelo pueden deberse a desnutrición, una enfermedad, medicación, la edad, las hormonas, etc.

5. Pelo lacio

Un exceso de sebo cutáneo o de productos para el peinado pueden añadir peso al pelo, haciendo que se junte y dándole un aspecto lacio. Con el pelo grasiento, la única solución es un lavado frecuente con un champú extrasuave. Los champús con un efecto antigrasa excesivo atacan la estructura del pelo y pueden irritar el cuero cabelludo. A pesar de todas las promesas de la publicidad de los agentes activos de los champús, no pueden disminuir eficazmente la producción de sebo del cuero cabelludo. Incluso las lociones capilares tienen solo un efecto limitado e irritan el cuero cabelludo por su contenido de alcohol. El pelo con tendencia a ser lacio necesita un champú con poco acondicionador.

6. Cabello graso

Una gran producción de sebo en el cuero cabelludo, que puede estar genéticamente determinada, o influida por cambios hormonales, medicación o estrés, produce una película grasa en la superficie del pelo. Esto hace que el cabello sea pesado y parezca pegado y, por tanto, el cabello se vuelve lacio y sin volumen. El cabello graso tiene una mayor tendencia a producir caspa. Un champú suave (Sebamed Champú ultrasuave) combinado con la aplicación de acondicionadores fuertes, peinados que dejan el pelo tirante en el cuero cabelludo y sombreros o gorras son buenas medidas para hacer frente al problema. Por desgracia, ninguna medida externa puede influir en la producción de sebo. Deben evitarse los champús con fuertes efectos antigrasa para no seguir irritando el cuero cabelludo.

7. Cabello grueso, intratable

El pelo grueso tiene buen aspecto cuando se cepilla bien, pero también fácilmente puede parecer despeinado. Este tipo de pelo también puede moldearse con un peinado y cuidado correctos. El acondicionador del champú alisa el pelo y también su superficie para poder peinarlo más fácilmente. La deshidratación y una superficie áspera aumentan la intratabilidad de este tipo de pelo, pero esto puede evitarse con un champú extrasuave.

Todos tenemos un tipo de cabello que nos viene dado por genética: pelo liso, rizado, fino o con volumen, entre otras tipologías. Pero, según la etapa por las que pasa nuestro cuerpo como cambios hormonales, momentos de estrés o si se toma alguna medicación específica, pueden ocurrir cambios que afecten a la estructura y apariencia de nuestro pelo.

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